¿Cuándo existe un problema con el alcohol?

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DrinkEspaña es un país con una alta permisividad en el consumo de alcohol. De hecho, es habitual ver ingerir importantes cantidades de alcohol en nuestro entorno a personas de muy diferente edad (cualquier excusa se convierte en una perfecta justificación para abusar del alcohol). Además, el botellón se ha transformado ya en un verdadero acto social e incluso en un auténtico rito de paso a la adolescencia. Pero esa naturalización del alcohol en nuestra sociedad tiene un riesgo fundamental, la dificultad de aceptar que existen verdaderos problemas de adicción a esta sustancia y que en muchos casos es necesario acudir a terapia especializada. El alcoholismo de fin de semana o el aumento de su consumo en periodos de recesión económica como éste, vuelve a acercarnos a un tema de calado social con importantísimas consecuencias personales y familiares. Pero, ¿cuándo existe técnicamente un verdadero problema con el alcohol?

Deberemos diferenciar para ello entre abuso y dependencia, dos aspectos clave para entender la relación con el alcohol. Los principales criterios clínicos para detectar abuso de alcohol suelen ser:

- Un consumo recurrente de alcohol, que da lugar al incumplimiento de obligaciones en el trabajo, la escuela o en casa (despidos, pobre rendimiento profesional, descuidos de niños o de las obligaciones de casa, etc.).

 

- Un consumo recurrente de alcohol en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso (conducir un automóvil o usar maquinaria pesada bajo sus efectos).

- Problemas legales repetidos relacionados con la sustancia (como arrestos o comportamiento escandaloso debido a la sustancia).

- Consumo continuado de alcohol, a pesar de tener problemas sociales continuos o problemas interpersonales causados o aumentados por los efectos de la sustancia (discusiones con la pareja, violencia física o verbal, etc.).

En cuanto a los criterios para la dependencia alcohólica (lo que se conoce popularmente por alcoholismo) destacan:

- Señales de tolerancia (el consumo continuado de alcohol, aunque sea en dosis moderadas, produce una adaptación de nuestro organismo y la necesidad de seguir consumiendo esta sustancia en mayores dosis para obtener los mismos efectos).

- La presencia de algunos síntomas de abstinencia como temblores en las manos, sudoración nocturna, ansiedad, etc. (aunque no es necesario que ésta exista para considerar que tenemos un problema con el alcohol).

- Se ingiere alcohol con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que inicialmente se pretendía.

- Existe un deseo persistente o esfuerzos sin resultado de controlar o interrumpir el consumo de alcohol.

- Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con beber o en la recuperación de los efectos después del consumo.

- La reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de alcohol (dejar de hacer cosas importantes por ingerir alcohol).

- Se continúa bebiendo a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos, que además parecen causados o aumentados por el consumo de alcohol.

Cualquiera de estos signos (y más la combinación de varios de ellos) indica una preocupante relación con el alcohol y una necesaria revisión de esa misma relación (tanto por cuestiones personales, de salud, laborales o familiares). Por ello, si usted o alguien cercano a usted cree tener problemas con el alcohol, no dude en acudir a un especialista y solicitar ayuda.

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